Apenas salieron los resultados se los arranque de las manos a David, quería saber primero sí en mi futuro cercano estaría cambiando pañales y encerrada en la casa o por el contrario seguiría disfrutando libremente sin tener que preocuparme por otra persona, cuando aún ni siquiera yo era responsable conmigo misma. “Positivo” y resonó en mi mente como un gong. La pesadilla más grande de mi vida se había convertido en simple realidad. Él tomó los resultados y me abrazaba y felicitaba, yo por mi parte estaba en shock. ¡Un bebé! ¡No! Entonces agarré los resultados y le dije a la enfermera: __ Oiga, señorita, revise bien porque al parecer se equivocó. Esos no pueden ser mis resultados, revise, revise que todo el mundo tiene derecho a equivocarse. ¿Si? ¡Por favor! __ La enfermera en vez de in

