******* Enfrentando realidades. Otro día tuve otro intento de contracciones falsas y nos regresaron a casa. Mi útero se estaba preparando. Pero aún faltaban varios días. Me despreocupe a tal punto que cuando sentía las punzadas, respiraba profundo y no decía nada. Había leído un poco más y me quedaba más tranquila porque no se necesitaba de una sola contracción para el parto. Tendría cientos de contracciones hasta que mi bebé naciera. Como ya se aproximaba la fecha, David procuraba estar a mi lado a cada minuto. Hoy he sentido un desespero en mi cuerpo que me pide que haga algo, y entonces le digo que vaya a traerme unos panecillos de una reconocida pastelería que quedaba prácticamente al otro lado de la ciudad. Pero es que ya me tenía atosigada y quería un poco de soledad. En YouTube

