Elara Vance El amanecer se sintió artificial, no dormimos a las 6:00 AM, Alexander y yo estábamos listos. Me vestí con un traje de falda color carbón, sobrio, elegante, el uniforme de la estratega Alexander llevaba un traje oscuro impecable, la calma de ambos era una fachada de acero el poder no se presentaba en la corte en harapos emocionales. Alexander me miró antes de salir sus ojos, aunque cansados, estaban llenos de una posesividad tranquila que me ancló. —Somos un frente, Elara Vance —dijo, ajustando mi collar—. La verdad de Lía es nuestra arma más poderosa. Llegamos a la Corte Suprema de Nueva York, un edificio de mármol que simbolizaba la fría indiferencia de la justicia. David Sterling nos esperaba en la entrada, su rostro tenso pero esperanzado. —El Juez Foster h

