Elara Montesinos La rutina matutina fue inusualmente tierna. Lía y yo estábamos más unidas que nunca, la promesa de los caballos y la certeza de que Alexander estaba luchando por nosotras nos envolvía. Llevé a Lía a la academia nos despedimos en la acera justo cuando mi chófer se disponía a abrir la puerta, un hombre de traje gris, con un portafolio austero, se acercó. —Señorita Elara Montesinos —dijo con voz oficial me entregó un sobre sellado, mi corazón dio un vuelco al ver el emblema de la Corte Superior de Nueva York.—Citación para la prueba de determinación de ADN, a realizarse bajo orden judicial —dijo el hombre, sin expresión y se fue, abrí el sobre con manos temblorosas, la orden era clara debíamos presentarnos con Lía a la mañana siguiente. Llamé a Davies inmedi

