Alexander Vance Desperté antes que ella, como siempre, la sensación del cuerpo de Elara acurrucado bajo mi brazo era una anomalía que mi mente tardó un segundo en procesar, había venido a mí habitación luego de tomar una ducha cuando yo estaba listo para dormir. La había dejado dormir conmigo desde de la crisis que había tenido por lo sucedido con Lia, no quería que se sintiera sola, quería que ella supiera que yo estaba aquí para cuidar de ambas. Su cabello olía a seda y su respiración era tranquila era la primera vez en años que dormía con una tranquilidad tan absoluta, me levanté sin hacer ruido la vi, su rostro libre de la máscara de estratega, era extrañamente infantil, vulnerable. La imagen de ella rota en el suelo anoche, suplicando por la vida de su hermana, me golpeó con

