CAPÍTULO SEIS Emily observó cómo Daniel agarraba el volante con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos. Apretando los dientes, parecía tenso, como un animal en estado salvaje siendo cazado. Ella nunca había visto una mirada así en su cara antes. Chantelle, sentada plácidamente en el asiento trasero, de repente se dio cuenta del cambio de emoción dentro de la camioneta. Sus suaves ojos azules se volvieron temerosos mientras fijaba su mirada en la tensa figura de Daniel. —p**i, ¿qué pasa?—tartamudeó. Emily se dio la vuelta para mirar a la niña—. Nada, cariño—dijo ella—. Papá sólo tiene que hablar con alguien muy rápido, luego te llevaremos adentro y te prepararemos la cena. Mirando a la niña, Emily se dio cuenta de que no creía ni una palabra de lo que dijo. Era demasiado as

