Ayer fue un día de cosas nuevas, muchísimas cosas. Por primera vez tuve sexo, eso es solo sexo, porque no hay sentimientos de por medio; sin embargo, fue bueno. Me causo un poco de miedo, pero ya no tengo tanta vergüenza, pero aún me sigue intimidando la manera en la que nos ven todos en la oficina. Yo tomo mi puesto y rápidamente me pongo a hacer mis deberes. Llamadas y citas agendadas, todo eso me pone de malas y hace que me duela la cabeza, por tanto trabajo el tiempo se me pasa volando, vamos Kelly, aguanta, ya casi hay vacaciones. Unas merecidas vacaciones.
—Kelly, ¿quieres ir a comer?— Barry me mira curioso.
— Ehhh gracias, de hecho ya estaba por irme— le digo a modo de respuesta.
—Pues vamos entonces.— me dice, caminamos separados entre los pasillos de la oficina, me siento observada por todos y todas, llegar al estacionamiento es un alivio para mí, subo a su coche y me abrocho el cinturón de seguridad.
—¿Qué te gustaría comer?— dice sin mientras se incorpora al tránsito de la ciudad.— ¿comida china? ¿Mexicana? ¿Italiana?— me da opciones.
—Pues me encanta todo lo que propones, como de todo, así que puedes elegir tú —Le comento con una sonrisa.
—Pues dudo que encontremos un restaurante mixto donde hagan todo ese tipo de comida— se ríe, se está riendo de mí.
—No te burles de mí— le reprocho.— Puede que si buscamos lo encontramos, hay restaurantes internacionales — Comento, claro que existen restaurantes que tienen un amplio menú.
—Ya sé a qué lugar iremos. Tal vez te guste la comida.— durante el camino la playlist en Spotify llena el silencio, música de todo tipo, que obviamente le gusta a Barry.
A Barry siempre se le ve impecable, sus trajes de diseñador planchado perfectamente, con esa expresión seria y superior. Ninguna mujer si resiste a ningún hombre de esta talla y bueno yo soy parte de esas mujeres.
Al llegar al lugar que Barry eligió para comer una señorita nos guía hacia nuestra mesa sin dejarle de sonreírle a Barry y siendo excesivamente gentil.
—Solo estoy acostumbrada a un sándwich y agua, y tal vez una ensalada, pero no a cosas tan caras como estás — comento mientras miro el menú que tiene una lista enorme de platillos que cuestan un ojo de la cara. Mientras vemos el menú, un mesero nos trae una crema junto con la canasta de pan.
—¿Quieres pan?— me ofrece Barry.
—Sí, gracias. —Tomo uno y lo remojo en la crema.— Tengo una pregunta, algo prematura, pero dime ¿qué prefieres, un niño o una niña? —Le pregunto.
—Tal vez niña. Sería un gran reto criar a una chica— dice entre bocado y me da una linda sonrisa.
— Sin duda alguna yo prefiero a un niño, me gustan los niños, las niñas somos complicadas, pero será lo que el universo quiera.— Comento distraída.
—Los bebés son todo un reto, sea niño o niña— Afirma con una pequeña sonrisa divertida.
—¿Has pensado en nombres?—Yo aún no.
—No, para eso tenemos meses y meses. —se ríe —Aún no sabemos si estás embarazada, pero es muy poco probable.
—Tal vez sea una mujer muy fértil, así que no lo sabes— recrimino.
—Ojalá, tenemos que presentar la prueba lo antes posible, sin que pase un día más después del mes.—me presiona.
—Podemos comprar pruebas de embarazo para hacérmelas en el momento en que sintamos que podría estar embarazada —propongo.
—Bueno—el mesero nos trae la comida y empezamos a comer tranquilamente y en silencio.
—¿Estaba rico?— pregunta en cuanto termino.
—Nada mal.— contesto.
—Solo vine una vez a este restaurante, era el preferido de mi abuela, me pedía que la acompañara, pero me negaba, hasta que vine, y la comida me encanto. Después no volví a venir para evitar recuerdos dolorosos.— susurra triste.
— Una lástima, pero ¿Qué hay de tu mamá?—le pregunté cautelosa, midiendo su reacción.
—Se separó de mi padre, y me abandonó, no se nada de ella, pero da igual.— Su mirada se descompuso.
—Bueno, pues olvida eso. Vive tu presente, nuestro presente.— No sé ni porque dije eso, si ni siquiera estamos enamorados.
—Lo estoy haciendo, más bien lo estoy tratando.—me dedica una sonrisa forzada.
—Mi mamá murió, no la recuerdo.—Digo para relajar la tensión.
—Lo siento —todos dicen eso.
—No importa, mi mamá es Carlota. Ella es muy buena y cariñosa, se hizo cargo de mis hermanos y de mí, no como unos estorbos, sino como unos hijos y por eso es maravillosa, ella me ha convencido de que no es mi mamá, pero para mí sí.— Miro a Barry a los ojos a espera de una repuesta.
—Espero ser un buen padre—confiesa con miedo.
— Nadie nace sabiendo como hacer las cosas, así que aprenderás a ser un padre maravilloso —lo apoyo.
—¿Ya estás satisfecha? Porque aún falta que nos traigan un platillo más —Negué con la cabeza y era cierto, aún faltaba.
—Todo estuvo muy rico.— Comento tocándome el vientre.
— Está bonito el lugar, ¿no?
—Sin lugar a dudas. —Respondo— ¿Quién la pide tú o yo?— No estamos pidiendo la cuenta, estamos por pedir la prueba de embarazo.
—A mí me pueden conocer, he salido en el periódico cuatro veces.— Se excusa.
—¿Y eso qué? A mí alguien me puede ver.— Le digo, saca de su billetera dinero y me lo da. Está decidido, seré yo quien la pida.
Pedí cinco por si acaso. No pretendo usar todas, es obvio, pero en algún punto lo haré.
—Me puedo hacer una mañana— Le anuncio.
—Bien— musita distraído.—Hoy iré a tu casa—dice sin más.
—O sea que todos los días vamos a "trabajar" —saco conclusiones horrorizada.
—Hasta que estés embarazada.— Afirma.
— Debería de tomar ácido fólico para prepararme para eso, que incómodo —susurro.
Sé que es tonto, pero la curiosidad me mata, no creo estar embarazada, pero iré al baño a hacerme la prueba, solo ha pasado unas semanas desde la primera vez, así que estoy segura de que el resultado no será el correcto. Hago todo como lo dictan las instrucciones, tal vez sea posible que haya quedado embarazada, pero también hay probabilidades de que no.
—Una línea negativo, dos líneas, positivo —Leo, en el predictor solo sale una. Puede que este no sea un resultado correcto, así que mejor esperaré más, salgo del baño y entro al despacho de Barry, — me hice la prueba —digo avergonzada —Salió negativo.