— ¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso me das a entender que yo no puedo gobernar esta nación correctamente? — No quise dar a entender eso Su Majestad, pero no creo que la Reina Riana tenga necesidad de llamar a los Reyes de la otra nación para que vengan a ocuparse de mí. — Ahora si le conviene hablar de esa forma, sin embargo, antes no pensaba eso. Bien, le daré dos opciones, escoja quien le dará una lección acerca de respetarme, Ariadna o yo, ¿Cuál de las dos? — ¿Qué me quiere decir con eso? — La persona que escoja luchará contra usted, si Ariadna o yo ganamos, decidiremos un castigo extra; pero si usted gana, yo misma traeré a los hombres que liberé y los colgaré. El responsable de la corte sonrió entonces miró a Riana muy seguro. — Escojo a su dama de compañía. Los ojos de Riana

