El Dios del engaño

1003 Words

Thor se quejó por un dolor terrible en la cabeza y un pitido constante en sus oídos. —No te muevas —pidió una extraña voz suave—, no quieres volver a caer inconsciente, ¿cierto? Al notar el tono divertido y muy conocido en esa melodiosa voz abrió los ojos de golpe y fue absorbido por la oscuridad de nuevo, no sin antes llevarse a las profundidades de su mente la imagen de ese rostro lleno de heridas. Era Loki, su Loki, aunque su voz y ese aroma tan excitante no coincidiera con el alfa al que conocía.     ***** Mucho tiempo después, Thor volvió en sí una vez más y ahora un poco más consciente de sí mismo, se obligó a no abrir los ojos; necesitaba saber dónde se encontraba y quien sostenía su mano. Apretó su agarre y escuchó una suave risa que coincidía a la perfección con la de Loki.

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD