Al siguiente día, Steve, llegó por la mañana a Shield acompañado de Nat y Bucky quienes ya conocían su plan y estaban listos para plantearle la situación a Fury.
Algunos agentes los escoltaron hasta la celda donde mantenían a Loki. En ese momento, Fury, acompañaba a Thor intentando ponerse de acuerdo acerca de la custodia del semidiós.
—Lo siento, pero es urgente hablar con usted —mencionó Steve después de saludar a Fury quien solo asintió y se irguió con su mirada fija en él—. Como sabe, Tony está embarazado y se niega a dejar la misión de Hydra. Se ha estado esforzando mucho con la elaboración de su tecnología para ayudarnos y temo por su salud. Necesitamos de su ayuda para que nos preste algunos agentes en nuestra misión.
Fury sonrió de lado como su hubiera estado esperando la petición.
—Hay un agente que moría por unirse a ustedes —dijo el director señalando una esquina oscura del sitio.
Steve vio el punto señalado, aunque no encontró nada. Nat hizo un ruido feliz acercándose al oscuro lugar y extendió los brazos en esa dirección. Sin aviso, una figura alta y delgada cayó encima de su amiga haciéndola rodar y reír a carcajadas.
—Te presento al agente Barton, él podría enlistarse en tu misión.
Steve volteó a ver a Bucky quien se había girado molesto hacia otro lado. Nunca había visto a ese sujeto, aunque al parecer su amigo sí lo conocía y no era de su agrado.
—Clint Barton, capitán —se acercó el hombre tendiéndole la mano libre, la que no sujetaba la de Nat.
No pudo evitar sentirse incómodo por su amigo y por Bruce que no estaba presente.
— ¿Ustedes se conocen? —Preguntó con seriedad a Nat quien solo se carcajeó de nuevo.
—Sí —respondió ella apretando la mano del sujeto—, es un pequeño beta que conocí en una misión y nos hicimos amigos de inmediato.
Clint resopló indignado.
—No tienes que estarme presentando por mi naturaleza. Tengo otras cualidades, ¿sabes?
—Disculpen si soy grosero —replicó al ver el desenfado de Barton—, mi pareja está en riesgo y no estoy para juegos. Fury, un solo elemento no me es suficiente.
—Yo podría ayudarlos —sugirió Thor quien mantenía la atención en ellos desde que llegaron—. El director Fury es un hombre confiable que ha mantenido su palabra de tener bajo resguardo a Loki, no tengo ningún problema si correspondo en su batalla.
Steve lo meditó por un momento. Si bien, Thor, no era de su total confianza, había demostrado que no tenía nada en contra de la tierra y el tener a un semidiós cerca en las batallas podría ser de gran ayuda.
—Por el momento creo que somos suficientes —aceptó mirando a Fury.
—Si necesitas que intervenga lo haré —confirmó el director con una media sonrisa—. Ya sabes, si quieres una niñera para tu pareja puedo darle algún tipo de entrenamiento a su asistente.
Steve sonrió de lado.
Tony había contratado a un asistente al que le hacía la vida de cuadritos con sus caprichos, la idea de Fury no era tan descabellada.
—Creo que sería bueno darle un poco de entrenamiento a Happy.
El teléfono de Bucky sonó y contestó de inmediato haciendo que todos guardaran silencio.
—Es Bruce —comentó su amigo poniendo el altavoz.
—Encontré una base de Hydra aquí en Estados Unidos —anunció el científico. De reojo vio cuando Nat se acercó a Bucky sin soltarse de Clint, el alfa la evitó apartándose un poco—. No encontré registros de que estén trabajando en alguna fórmula, pero están traficando con armas nucleares y considero que debemos detenerlos.
—Mándanos la ubicación —pidió Nat con seriedad—, iremos en un rato a recogerte, prepárate.
—De acuerdo —confirmó el omega y colgó la llamada.
Los vengadores partieron de Shield en la nave que Fury les había quitado una noche antes. Thor y Clint se unieron a la misión, Fury, por su parte se quedó cuidando de Loki, quien, a su vez, se había mantenido completamente atento a todo lo dicho en ese breve encuentro.
*****
Todos los alfas y el beta se mantenían en completo silencio mientras el corto viaje se realizaba.
Natasha manejaba la nave, Steve, se mantenía quieto en el asiento del copiloto.
—Clint —habló la alfa en voz baja y no pudo evitar sonreír al escuchar un gruñido bajo de su pareja— ¿puedes llevar la nave por un momento.
No escuchó la respuesta de su amigo, solo sintió su presencia muy cerca. Se levantó y de inmediato fue sustituida por su amigo, quien aceleró el paso. Caminó hacia la parte trasera de la nave donde se mantenía Bucky de espaldas y con brazos cruzados. Thor le dedicó una mirada divertida caminando hacia el frente, dándoles un poco de privacidad.
Natasha se acercó expulsando un poco de calor y abrazándolo por atrás, acarició la firme cintura del soldado que se tensó, pero en ningún momento se alejó.
— ¿Sigues celoso? —Preguntó acariciando ese pálido cuello con los labios.
—Me molesta que coquetees con ese beta cuando tienes a Bruce —respondió Bucky de mala gana.
—No pregunté por Bruce —susurró ella con voz sugerente frotando sus cuerpos juntos—, pregunté si tú estás celoso.
—No tengo que estarlo —gruñó el alfa contradiciendo sus palabras—, ese tipo no es más que un insignificante beta.
—Eso lo escuché —reclamó Clint con una voz de falsa molestia ganando una queja de Bucky.
Natasha lo hizo girarse para obligarlo a colocar esas manos grandes y fuertes sobre su cadera a la vez que ella lo abrazaba por el cuello.
—Te había visto muchas veces celoso por Bruce, pero nunca conmigo y he de decir que es muy excitante —las manos en sus caderas se apretaron, aunque el gesto molesto de su pareja no se suavizó—. Hace tanto que no tenemos un momento a solas tú y yo —habló en voz un poco más baja—, ¿te parece si terminando esta misión te llevo a un lugar bonito?
—No, gracias —respondió el necio alfa—. Quiero regresar lo más pronto posible a casa con mi omega.
Natasha emitió una risa suave acariciando sus narices juntas.
—No me obligues a doblegarte —farfulló seductoramente ganando un gruñido excitado de su pareja.
—Entonces deja de coquetear con Barton y respétanos a Bruce y a mí —exigió con voz gutural su pareja apretando sus caderas.
Natasha estuvo a punto de expulsar su aroma territorial ante el reto del alfa, sin embargo, recordó que mientras Steve estuviera cerca, no era una buena idea hacerlo si no quería un enfrentamiento con el alfa de nivel superior. En cambio, tiró de Bucky para morder esos fruncidos labios. Amaba cuando su chico se ponía todo territorial porque ese mal carácter siempre terminaba en un encuentro tan apasionante que terminaban destruyendo todo a su alrededor.
*****
Apenas aterrizaron en la torre Stark, Tony, se asomó a la pista de aterrizaje acompañado de Bruce. Steve bajó e intentó explicarle por qué partirían tan de repente, pero su omega lo interrumpió diciéndole que su amigo ya lo había puesto en contexto y lo único que quería era entregarle su escudo.
Steve se extrañó del comportamiento de su pareja. No era normal tanta tranquilidad de su parte cuando había una misión, pero no tuvo tiempo de preguntar cuando partieron de inmediato.
*****
Tony entró corriendo al apartamento y cerrando el acceso a la pista de aterrizaje con una orden para Jarvis. Se acercó a la salida y antes de lograr abrir, su inteligencia artificial habló:
—Señor, está a punto de abandonar su sitio seguro, si lo hace le notificaré al señor Rogers.
—No te atrevas a hacerlo —siseó mirando los monitores apagados—, voy al sótano, no pienso salir de la torre.
Jarvis se mantuvo en silencio, por lo que aprovechó para dirigirse al ascensor y después de una larga espera accedió al oscuro sótano. En ese lugar hacía todo tipo de experimentos más privados manteniéndolo fuera del acceso de todos. Ni siquiera a Steve le permitía entrar allí.
—Jarvis, enciende la luz —pidió con un tono emocionado que no pudo reprimir.
Las hileras de luces blancas se prendieron una tras otra hasta revelar su gran armada de androides autónomos. El diseño era el mismo que el de su armadura, una persona podía ocuparla, aunque su objetivo principal era que pudieran luchar por ellos mismos o inclusive poder controlar sus movimientos desde la comodidad de su hogar.
Caminó entre sus máquinas dirigiéndose al fondo. Fácilmente en ese lugar tenía unos doscientos androides que estaban casi listos para entrar en el campo de batalla; sin embargo, en las últimas semanas se había concentrado específicamente en uno. Uno que le ayudaría a ejecutar sus planes a la perfección.
Finalmente, llegó a una plataforma donde estaba una armadura completamente plateada y brillante.
—Tú serás mis ojos y mis puños en la batalla —susurró acariciando el metal, lo cual activó el sistema automático. Las rendijas de los ojos se encendieron y se fijaron en él, como si lo mirara con atención—, quiero que sigas a los vengadores y les ayudes en la misión. Si hay computadoras invade sus sistemas y roba toda su información, quiero todos sus secretos.
La armadura asintió con un sonido metálico y caminó hacia la plataforma especial que había construido para la salida de sus armaduras. El techo se abrió, revelando la parte trasera del edificio y se propulsó en el aire.
Tony, regresó al apartamento encendiendo sus computadoras para activar la interfaz holográfica que había diseñado junto con Bruce. La armadura le mostró por donde iba. No tardó mucho en llegar a la ubicación en donde los vengadores peleaban, los cuales, se veían en problemas, pues había muchos soldados de Hydra rodeándolos. En cuanto aterrizó comenzó a quitárselos de encima con gran agilidad.
— ¡Tony! —Gritó su furioso alfa— ¿Qué demonios haces aquí?
La armadura se mantuvo en completo silencio mientras se impulsaba en el aire de nuevo y le ayudaba a Hulk a quitarse a unos tipos de encima. Tony, en su apartamento, veía complacido el maravilloso desempeño de su robot.
Después de asegurarse de haberles dado más de ventaja a los vengadores sobre sus enemigos, le ordenó a la armadura entrar a la base y concentrarse en robar información. Después de deshacerse de algunos tipos más, pudo acceder a las computadoras y con rapidez conectarse a los sistemas de Hydra.
Después de unos cuantos minutos, los vengadores, ingresaron a las instalaciones dispersándose por los pasillos. En cambio, Steve, ingresó al lugar en el que se encontraba la armadura y lo hizo girar para quedar frente a frente.
—Tony —gruñó el demandante alfa al casco de la armadura y a pesar de que se mantenía del otro lado de la pantalla, se sentía un poco intimidado por ese tono—, te dije que te mantuvieras en casa, ¿no entiendes que estás en riesgo?
Tony activó los parlantes de la armadura.
—Deberías estar agradecido conmigo, de no haber intervenido, les hubieran ganado —respondió muy molesto.
Era indignante que Steve no aceptara que fue de gran ayuda. Su pareja se veía furiosa y con una mano le arrebató la carátula, dejando a la vista el espacio vacío de la armadura.
Afortunadamente la armadura tenía cámaras en partes estratégicas. Una de ellas dentro del espacio vacío permitiéndole ver cuando Steve se asomó y miró el lugar con incredulidad.
—Te prometí que no me expondría —continuó con voz temblorosa. Movió los controles para que la armadura le diera un manotazo y lo soltara—, no es posible que no confíes en mí. Eres un imbécil —espetó con furia, activó los propulsores y la armadura salió disparada del complejo en dirección a la torre Stark.
Tony le dio la orden a Jarvis de abrir el acceso cuando la armadura llegara. Se levantó furioso y se encerró en su habitación muy dispuesto a ignorar a su alfa en cuanto llegara por no haber confiado en él y no agradecerle su ayuda.