Maya su pregunta me estremeció, pues aun que las cicatrices ya no dolieran; en mi interior seguía siendo difícil y doloroso. -No, no duele en absoluto- respondí un poco ansiosa en vista de que el se detuvo por completo. Tome la iniciativa de continuar con las caricias y los pequeños besos; nada podía arruinar este momento, si dijera que no lo esperaba les mentaría porque desde el día que el acepto ser mi pareja; me moría de ganas de hacer que apareciera en su frente la marca de la fertilidad, pero aun éramos demasiado jóvenes para tener una ceremonia de matrimonio. -No te detengas- le dije tomando su rostro entre mis manos, mirando directamente a sus ojos; no muy convencido continuo besándome levemente, ninguno de los dos tenia la intención de parar; yo no lo quería y a el se le notab

