Jayson Benet
— Sabes que tiene que ser así— Adler está detrás de mí mientras me apoyo en la barandilla del balcón. Decenas de pisos más abajo, el océano se arrastra contra la arena como una lengua gris. Esa maldita agua se extiende para siempre, repleta de vida extraña. Un planeta completamente diferente, al revés del nuestro. Ahora mismo, prefiero estar en el fondo del mar que tener esta conversación.
–Yo estaba allí peleando la maldita guerra— le digo, sin darme la vuelta. Giro un vaso de whisky mientras la fría brisa del océano sopla a través de mi ligero suéter de cachemira. Estoy vestido todo de n***o, de pies a cabeza. Si alguien me preguntara, diría que es algo de luto, pero la verdad es que siempre me visto así. Una elección menos que hacer si solo hay un color en mi armario.
—Por eso tienes que ser tú. Además, el resto de nosotros ya estamos casados–Adler se acerca a mí y mira al frente. Mi hermano mayor, el jefe de la familia Benet, toda la operación recaía sobre sus hombros. Sólo es dos años mayor que yo, pero el estrés lo hace parecer mayor.
—Debe ser agradable—digo aunque eso no es justo. Mis hermanos se casaron mucho antes de que hubiera que tomar esta decisión—.No puedes culparme por no quererla.
—La chica es bonita, por lo que he oído.
—Realmente no me importa eso.
—Lo sé. Estoy tratando de pensar en algo que me calme—le gruño. No quiero que me suavicen. No quiero que el dolor disminuya, no ahora. Prefiero beberme este whisky, tirar el vaso al cielo y seguirlo hacia abajo–.Asesinaron a Jackson. Mataron a una docena más de mis soldados.
—Mataste a su patriarca y a un par de docenas de sus primos y hermanos. Así son estas guerras.
–Él era mi mejor amigo—me agarro a la barandilla con tanta fuerza que mis nudillos se ponen blancos.
Todavía puedo verlo sangrando en mis brazos. Tosiendo carmesí, sus labios salpicados con él. Sonriendo, mostrando los dientes manchados de rojo. Estaré bien, hombre. Estaré bien . Tratando de consolarme al final cuando ambos sabíamos que estaba jodido. Ese es el tipo de amigo que perdí. Más como un hermano, más como un pedazo de mi alma.
Debería haber sido yo quien amordazando mi vida en el suelo de algún restaurante italiano de mierda, no él. Adler golpea la barandilla con el dedo anular.
—Sé que todavía estás sufriendo por eso, pero si no haces esto, la lucha continúa. Si eso sucede, perdemos más amigos, más familiares. ¿Realmente quieres eso?
—Sabes que no.
—Entonces cásate con la chica.
–Que se joda. Y que se joda todo el clan Glenn–respiro profundamente. El aire salado huele a algas mezcladas con el hedor de las algas podridas de la bahía.
Dos años de matanza. Dos años de lucha, de sangre en las calles. Antes de eso, durante más de diez años dirigí la división europea de nuestra familia sin ningún problema. Mantuve la confrontación al mínimo. Pelear es malo para los negocios. Éramos rentables, obtuvimos dinero de rusos ricos, diplomáticos franceses adinerados y banqueros ingleses adinerados, todo mientras construíamos con éxito un imperio en la sombra.
Estaba confiado. El continente estaba a mis pies. Listo para postrarse.
Al menos hasta que nos expandimos y el Clan Glenn decidió que ya habían tenido suficiente.
La guerra no genera dinero. Todo empresario inteligente lo sabe. Sólo los fabricantes de armas y los generales quieren la guerra; todos los demás estarían mejor si cerraran tratos en lugar de matarse unos a otros. Intenté evitar un conflicto directo, pero los Glenn sentían que o me expulsaban de su territorio o perdían su forma de vida.
Dos años brutales y feos. Se perdió mucho, ¿y para qué? Todavía estoy donde estaba al principio, todavía administrando mis propiedades, mientras los Glenn se lamen las heridas y ofrecen esta broma de un acuerdo de paz.
Se espera que me sacrifique para asegurarme de que se mantenga.
A pesar de que comenzaron esta jodida y miserable pelea.
—No te culpo por estar enojado– la voz de Adler es tranquila. Siempre está tan jodidamente tranquilo que a veces me vuelve loco—.Si estuviera en tu posición, yo también estaría enojado. Pero si te casas con la chica, uniremos a nuestras dos familias para siempre. Piensa en las oportunidades. Los Glenn tienen conexiones internacionales con las que sólo habíamos soñado. Imagínese los mercados en los que podríamos penetrar. Escocia, Finlandia, Países Bajos, más profundamente en Italia y Polonia. Esto podría ser bueno para todos si encontramos una manera de dejar de lado el derramamiento de sangre.
Sé que tiene razón. Esa es la peor parte de todo esto. Si estuviera en la posición de Adler, habría tomado exactamente la misma decisión. La guerra es mala para los negocios y ponerle fin es una medida inteligente.
Sólo que ese final implica encadenarme a una chica extraña que no conozco y que nunca he visto antes, la hija del hombre que ayudé a asesinar, un m*****o de la familia que más odio en este mundo.
—Mataron a mi mejor amigo–es infantil y mezquino volver a eso, pero Jackson se desangró en mis brazos y se supone que debo perdonarlos por ello.
No soy el tipo de hombre que olvida a un hermano.
—Lo sé—Adler pone una mano en mi hombro—.Pero esto es lo que hacemos. Es lo que nos pide la familia. Ya sabes cómo es mi vida. Todo lo que hago es para la familia. Cada hora que estoy despierto la dedico al negocio familiar, incluso cuando prefiero estar haciendo mil cosas diferentes. Adelante, pregúntale a Casey, estoy seguro de que le encantaría quejarse de cuánto tiempo paso en la oficina. A veces siento que mis hijos crecen sin un padre y eso es lo que más me mata.
—Eres un buen padre y lo sabes.
—Tal vez. Ese no es mi punto. Estoy tratando de decir que lamento que tenga que ser así.
—Sí, lo sé, pero eso no cambia nada, ¿verdad?
—No, no es así—deja caer la mano—.Tómate un tiempo para pensar en ello. No te obligaré a hacer nada que no quieras hacer. Si realmente estás en contra de casarte con la chica, tal vez haya algún otro acuerdo que podamos cerrar.
Le gruño cuando se da vuelta para irse. La ira vuelve a surgir, la rabia contra mí mismo por ser tan débil, la furia contra el Clan Glenn por ponerme en esta posición. Por asesinar a mi mejor amigo.
Pero me vienen a la mente otras personas. Otros amigos en el extranjero, mis soldados, mis empleados, sus familiares y amigos. Pienso en mis sobrinos y sobrinas y los imagino creciendo en un mundo donde la familia Benet está constantemente en guerra.
No quiero eso para ninguno de ellos.
—Lo haré—no miro a Adler mientras hablo. Me siento mal y no sé qué haré si veo algo en su expresión que no me gusta, esté realmente ahí o no—.Sabes que lo voy a hacer. Si eso significa salvar las vidas de mis soldados, lo haré realidad.
Una breve pausa.
–Sabía que lo harías—no parece triunfante. Sólo triste.
—Sólo que voy a seguir preguntándome cuánto más vas a pedir. ¿Cuánto más nos va a quitar la familia? –me giro para mirar a mi hermano mayor. El Don de la Familia Benet.
Sacude la cabeza, con los hombros caídos, como si estuviera agotado.
Me deja solo en el balcón.
Vuelvo a mi whisky y al océano.