Mía busco por todo el hotel a Tony. Ya se había cerciorado de que Lucas abandonó el sitio y hablo con el jefe de seguridad, dándole instrucciones precisas de que no permitieran qué ese hombre se acercara a su habitación. Antes de eso había estado media hora consolando a una llorosa Pupe que finalmente se había quedado dormida, agotada por todo lo ocurrido. Le llegó a contar la propuesta de Lucas. Mía estaba furiosa. Si Pupe llegaba a sufrir alguna perdida ella misma acogotaria a Tony con sus propias manos. Finalmente lo localizo en su propia oficina y por segunda vez en el día entro abriendo la puerta de un golpe. Y por lo que se encontró quedó shockeada. Había una joven delgada, de cabello castaño, arrodillada frente al sillón. Tony tenía cara de relajado los ojos cerrados. Tardo un

