No se el tiempo que pasó tirada en el suelo, veo como el sol se filtra por la ventana de la habitación, alguien abre la puerta e instintivamente me hago un ovillo. No quiero que ese ser me vuelva a tocar, me repugna, lo odio, lo odio con todo mi ser. Una señora de mediana edad, se acerca a mi, me ayuda a levantarme. Coge mi cadena y me lleva hasta el baño. Allí me limpia y cura lo mejor que puede mis heridas. Veo que mientras me limpia alguna lágrima se le escapa, en cambio a mí ya no me quedan más lágrimas, me he quedado vacía. Me ayuda a ponerme un vestido corto rojo y me lleva hasta el espejo, mi cara está entre negra y morada, tengo un ojo prácticamente cerrado. Me falta cabello en varias zonas de la cabeza y mi boca... Lo que puedo ver de mi cuerpo no está en mejor estado. Y este

