Dos meses después, siete meses desde que se la llevaron de la Manada. —Fede no puedes tener todo el día cargado al niño.— le digo a Fede frunciendo el ceño, desde que Isabella tuvo a Matías, Fede está en modo padre sobreprotector. —Es mi hijo, no es malo que lo quiera cargar, se pasa el día comiendo o durmiendo—responde molesto. Es tan gracioso pero a la vez tan irritante vivir con él. Estoy pensando en mudarme, ellos ya son una pareja y yo estoy en medio. Siento que sobró en esa ecuación, lo mejor será que Luz y yo vivamos solas, ya hace un tiempo que avisaron a Caleb de que me encontraba aquí, ahora estoy empezando a pensar que quizás no me quiera y solo fuese la atracción del vínculo lo que nos uniera. Salgo a la calle, llevo a Luz en modo porteo, ella escucha el latido de mi corazó

