Thomas, ¿cómo te diste cuenta de que te gustan los chicos? -Evan. ¿Por qué lo preguntas? -Thomas. Curiosidad. -Evan. No lo sé, simplemente me di cuenta de que no me atraían las niñas pero sí el niño de crespos rubios que iba en la misma clase que yo. -Thomas. Me ponía nervioso hasta por tenerlo a dos metros de distancia mientras que tener a niñas pidiéndome ser su novio frente a frente solo me causaba lástima. -Thomas. ¿Qué edad tenías? -Evan. Diez u ocho, quizá. -Thomas. ¿Fue difícil decírselo a tus padres? -Evan. Lo fue, siempre pensé lo peor pero, al principio, estaban muy sorprendidos, después con el tiempo se acostumbraron. -Thomas. Qué bueno. -Evan. Lo sé, tuve mucha suerte. -Thomas.

