Isabela se quedó con la oreja pegada en la puerta, su curiosidad le ganó, ella quería escuchar de que tenía que hablar Dante con el tal Luciano. Por más que se pegara, las voces de los hombres no llegaban hasta donde ella se encontraba. La puerta principal fue cerrada y los pasos de Dante se escuchaban en dirección hacia ella. —Corre corre corre. —Se dijo mientras daba pasos largos hacia la cama. —¿Qué haces aquí? —Dante ignoro por completo la pregunta que Isabela le hizo. —¿Por qué estás aquí? —El olvido por completo su propuesta, frunció el entrecejo un tanto molesto. Isabela se quedó confundida, puesto que él le pedía en uno de sus mensajes que viajara con él. Aunque ni siquiera ella sabía por qué estaba ahí en primer lugar, sus pies la llevaron a ese hotel sin siquiera preguntar

