Poniéndose de rodillas ante su hija, ella lo levanta diciéndole, —no tengo nada que perdonarte papá, al contrario te doy gracias, por haber estado allí tan valientemente, por haberme cubierto con tu cuerpo y salvado de aquellos disparos que propinaron contra mis padres. —De haber sabido que tú gemela estaba viva yo me fuese devuelto y la fuese sacado del auto, perdóname hija, de verdad pensé que estaba muerta, ella estaba inconsciente, pálida y tenía sangre en su ropa, como no estaba cerca de la puerta no me metí a sacarla me enfoqué más en tu mamá y en ti perdóname, por mi culpa no sé en qué manos quedaría tu hermana, Dios como me arrepiento de haber tenido tanto miedo en aquel momento, de no haber regresado a aquel auto volcado y haberla sacado, fuesen crecido juntas, ¡Dios por qué! ¡P

