Eyleen. Mis ojos no lo pierden de vista, ladeo mi cabeza viendo cómo se moviliza por la habitación, mientras estoy sentada sobre la cama y recuesto mi pierna lastima sobre un cojín; cada vez que piensa que estoy distraída me mira de reojo con una expresión indescifrable, noto en su mirada que quiere decirme algo, pero no se atreve. Aún seguimos en la casa del abuelo, estamos en su habitación esperando a que traiga una bolsa con rocas de hielo para bajar la hinchazón de mi tobillo. El abuelo al escuchar los gritos no dudo en pedir a sus invitados a retirarse de la fiesta por el incidente, el primero en subir hasta la segunda planta fue mi padre, quien asombrado se nos quedó mirando e intuyo lo que estaba sucediendo. Le imploré a Damon que me sacara de ese lugar y me ayudó a ponerme de pi

