Las pruebas de fertilidad fueron hechas hace dos días. La reina tiene por obligación dar herederos al trono. Hoy era el día en que Ronal vendría hacer otra prueba para elegir una esposa para Alexander. —Buenos días su majestad —Cesar entro al cuarto de Alexander sin permiso. —Cesar deja de burlarte y por favor no vuelvas a entrar sin llamar a la puerta —lo regaño Alexander. No había cosa que le molestara más al príncipe que la gente que entraba a los lugares sin permiso. Cesar solo lo llamaba así para molestarlo, al único que le permia hablarle así era a su mejor amigo, sin embargo, hasta el propio Cesar sabía que Alexander tenía sus límites. —Te traigo una buena y mala noticia. —Habla —dijo mientras se dirigía al baño con Cesar pisándome los talones. — ¡Acaso ni para

