Cuando Richard cayó, sus vampiros se desbandaron, y los cazadores, sin su líder ni su rey, empezaron a huir. La batalla estaba ganada, pero yo caia, porque la fuerza que me había dado Ruby se estaba acabando, y la herida de la lanza seguía sangrando.-Ruby: lo hicimos, Luna. Ganamos. -Ruby, quedate conmigo, por favor, no te vayas. -Ruby: siempre voy a estar con vos, aunque no me escuches. Sos fuerte, más fuerte que yo. Y ahora... ahora tengo que descansar. Cuidate, y déjate querer, por una vez en tu vida. Esos dos lobos te aman de verdad. No cometas el error de alejarlos. -Ruby, no! Ruby! Pero su voz se apagó de a poco, como una vela que se consume, y sentí ese vacío de nuevo, ese silencio, pero esta vez era distinto, porque ahora sabía que ella se había ido para salvarme, que se había sacr

