La recuperación fue lenta y me desesperaba, porque yo siempre fui de las que no se quedan quietas, y ahora ni levantarme sola podía. Emilio e Iván no se separaron de mí ni un segundo, se turnaban para cuidarme, para darme de comer, para ayudarme a caminar, y yo, que siempre hice todo sola, me costaba dejarme cuidar. -no hace falta que me lleven al baño como una nena, puedo sola. -Emilio: la última vez que dijiste "puedo sola" casi te caes de cara. Así que callate y agarrate de mi brazo. -sos insoportable.-Emilio: y vos sos terca. Hacemos linda pareja. Me quedé dura con esa palabra, pareja, y él se dio cuenta y se puso colorado, cosa rara en un tipo tan grande y tan serio. -Emilio: quise decir... -sé lo que quisiste decir. Hubo un silencio, de esos que están llenos de cosas que no nos animá

