Capítulo 30

343 Words

Al otro día me desperté con olor a panqueques, y por un segundo se me olvidó todo, hasta que la realidad me cayó encima como un balde de agua fría. Bajé a la cocina y ahí estaba Iván, cocinando, con el pelo despeinado y una remera que le quedaba apretada en todos los lugares correctos, aunque yo no debería estar mirándolo así, no todavía. -Iván: sentáte, hice para todos. -desde cuándo cocinás? -Iván: desde que aprendí que si esperaba que Emilio cocinara nos moríamos de hambre los dos. Me reí, la primera risa de verdad en mucho tiempo, y él me miró como si esa risa fuera un premio. Emilio bajó después, se sentó al lado mío, tan cerca que sentía el calor de su cuerpo, y me pasó el plato con una delicadeza que no le pegaba a su cara de malo.-Emilio: comé. Estás muy flaca. -recién ayer me decí

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