No sé de dónde saqué la fuerza, pero le crusé la cara de una cachetada a Philips, y por un segundo mi mano se sintió más fuerte de lo normal, como si algo dentro mío despertara apenas, apenas un latido. -Philips: pero qué te... -Ágata: interesante. Vieron eso? Todavía le queda algo de loba adentro. El señor va a estar contento. -qué señor? De qué hablas? Ágata sonrió de nuevo, y sacó el celular, escribió algo rápido, y yo entendí que esto era más grande que un matrimonio roto, esto era una trampa mucho más grande de lo que yo imaginaba. -me voy. -Philips: no vas a ningún lado, Luna. Sabés demasiado ahora.Intentó agarrarme del brazo, pero yo me solté con una fuerza que ni yo esperaba, y salí corriendo de esa casa que un día creí que era mi hogar, con el corazón hecho pedazos y la cabeza dan

