Eros rodó por la cama hacía el lado opuesto dónde su amada descansaba buscando el calor y el cuerpo de ésta, pero no la encontró, lo que le resultó extraño pues siempre era el primero en despertar y quedarse viendo como ella dormía y velando su sueño. En su lugar habia una nota. Te amo. Nos vemos en la tarde. Esperaba que al despertar tuviera un poco de amor pero sus clases iniciaban a las 7, así que solo se conformó con las palabras plasmadas en aquel papel y el olor de su perfume en la almohada que le decia que ella había estado a su lado. Miró el reloj de la mesa de noche que marcaban las 8:15 Am. ¡Mierda! Saltó de la cama y corrio a la ducha lanzando maldiciones al aire. Se suponia que tenía una reunión muy importante con unos inversionistas de New York, pero era obvio que llegar

