- Espere ¿que? - señor, ellos comparten una bolsa, lo que quiere decir que serán gemelos, bebés idénticos. - Dios... - sintió que se iba a desmayar en ese momento mientras Aileen se le salían las lágrimas. Realmente Eros estaba feliz, demasiado contento pensando en esas dos vidas que estaba creciendo en el vientre de su esposa. Llevaba mucho tiempo deseando esto y Dios le mandaba esta bendición. en ese momento se prometo a si mismo en silencio y a los bebés que sería un buen amigo y padre para sus hijos, pero más que nada un buen esposo para ayudar a Aileen en todo. - ¿entonces todo está bien? - preguntó cuando volvió al presente. - si señor, los tres están en perfectas condiciones. En este folleto está especificado todo lo que puede hacer y lo que no. Por supuesto les entrego

