Durante los últimos días me había dedicado a estar en la casa. Agradecía que Iker no se había aparecido por aquí porque no deseaba verlo. Ian y yo estábamos mejor que nunca, deseaba convencerlo de mudarnos para tener más privacidad, pero él era mucho muy unido a su padre. No sé daba cuenta de lo cruel que era ese hombre conmigo. Amaba lo bueno y dulce que podía llegar a ser mi esposo, pero en ocasiones se pasaba de ingenuo. Estaba ordenando ropa con mi suegra mientras charlabamos las dos. Ella estaba dichosa enseñándole la ropita de Ian de bebé. —No es presión, pero me encantaría ser abuela.Guarde toda la ropa de mis hijos y le quedarían perfectos a mis futuros nietos. Reí — Yo también me muero de ganas de tener un bebé, pero en este momento no está en mis planes. Es gracioso como tie

