No tenía una idea exacta de qué fue lo que las palabras de Benjamin me hicieron sentir. Pero, por supuesto, no fui indiferente a ellas en absoluto. Quizá, él se sentía igual que yo; atraído hacia mí de una forma que no podía explicarse. Aun cuando lo más racional para ambos habría sido alejarse, no podíamos hacerlo. Y, por ese motivo, estábamos ahí. Pero no podía hacer el resto a un lado y pretender ignorarlo. —¿Qué se supone que debo hacer con todo esto, Benjamin? —pregunté, sintiéndome perdida—. Jamás voy a poder olvidar lo que vi, tengo pesadillas con Kalen cada vez que cierro los ojos y en ese mundo que me aterra, estás tú. ¿Cómo se supone que lidie con eso? Benjamin frunció el ceño débilmente y agachó la mirada. —Astlyr, yo no puedo alejarme de ti. —Podría terminar como Ingrid —m

