Punto de vista HELENA Helena despertó antes que él. No era algo habitual: Gaspar siempre estaba alerta, siempre en guardia, siempre con un ojo abierto incluso cuando caía agotado. Pero esa mañana… no. Dormía profundamente. Un brazo sobre su cintura. La respiración lenta. La frente apoyada en su hombro, como si el cuerpo supiera que ese lugar le pertenecía. El amanecer entraba suave, tiñendo la habitación de dorado. Por un instante, Helena pensó que así podría ser la vida si no hubiera guerra. Si no existieran apellidos, empresas, padres, enemigos. Si no existiera un mundo hambriento de destruir lo que no entiende. Se atrevió a acariciar su cabello. Gaspar murmuró algo en sueños, algo que sonó a un “no te vayas”. El corazón le tembló. Se quedó mirándolo con esa mezcla de tern

