— Cuida lo que dices de mis mujeres Mei, podrás ser la cabeza del tigre, pero no les faltaras el respeto. — el poco humor que cargaba Shen esa mañana y la falta de sueño, además de las grandes revelaciones de la noche anterior, lo hicieron hablar con honestidad, aun sin darse cuenta, quedo expuesto con lo referente a como veía a esas jóvenes americanas. — Tu… — el asombro cubrió la voz de Huang al descubrir que Shen tenía sentimientos por las jóvenes Bach, pero antes de decir algo más, la voz de Walter los hizo girar. — Buen día, disculpen la demora, pero tuve que convencer a una empleada que puedo vestirme solo. — comento con una sonrisa nerviosa Walter. — ¿Dejaste que otra mujer te tocara? — Mei jamás había sabido lo que eran los celos o, el deseo de asesinar a una mujer, por el solo

