Narra Dimitri. Que mala suerte la mía; ni en un sueño puedo obtener lo que quiero de Emma y como le advertí, haré que me ruegue para que la posea, y yo Dimitri cuando me propongo algo lo cumplo así tenga que abrir el infierno para lograrlo. Estoy sofocado porque mi día no podía iniciar peor y necesito de toda mi paciencia para no ir a buscarla. Reprimí un suspiró de frustración mientras caminaba de un lado al otro dentro de mi despacho, pues hoy no tengo la intención de ir a la empresa, debo quedarme a entrenar con los guerreros, sin contar que también debo ir a una reunión del consejo. —el mal humor de nuestro Alpha se huele a un lejos—comenta Joel mientras entraba a mi despacho junto a Dimitri. Estaban sudados, tal parece que habían combatido. Debía estar junto a ellos, pero mi ment

