Esta batalla fue perdida y el teléfono se fue. Riannon tuvo que calmarse. Había otras formas de comunicarse con Gideon y ella encontraría una lo antes posible. Sin embargo, en este momento tenía un problema más grande. Su posesivo esposo Alfa se estaba descontrolando. Esto no era el estado en el que ella lo necesitaba para su plan. —Bueno, felicidades, Brayden. —Dijo, cruzando las manos sobre el pecho después de tomar una respiración profunda. —, ¡No puedo llamar a Maya! —No era a ella a quien querías hablar, y ambos lo sabemos. —Gruñó él, sin un ápice de remordimiento en su rostro. —Iba a hablar con muchas personas. Mañana. —Respondió ella calmadamente. —, pero, gracias a tu pequeño berrinche, eso ya no es posible. Sin embargo, hoy, quería hablar con mi mejor amiga, a quien mi esp

