El Rey Lycan tomó el teléfono sin molestarse en decir gracias a su Beta. —Gideon. —Oír la voz de su amada lo calmó. —Ria… —Suspiró su nombre, tan feliz de escucharla que probablemente sonó desesperado en ese momento. No le importaba en lo más mínimo. —, ¿Estás bien? ¿Te hizo algo? ¡Lo voy a matar! Juro que si le hacen algo a un solo cabello de tu cabeza… —Estoy bien. —Le aseguró ella. —, de verdad. Nadie me tocó, todo está yendo bien aquí. Con excepción de que Brayden me robó el teléfono. —Diosa Riannon. —Exhaló con fuerza, frotándose la frente exasperado. —, por un segundo, temí que te haya obligado… —No… —Ella lo interrumpió. —, Brayden es muchas cosas, pero no creo que sea capaz de eso. Estoy bien. Confía en mí en esto. —Aún así, quiero matarlo. —Gruñó, reclinándose en su silla

