El silencio era mortal. Gideon se levantó, inclinándose sobre un auto a su lado. Observando el perímetro, trató de comprender lo que acababa de ocurrir. Pronto se dio cuenta de que era la única persona de pie. Junto a él, Reid y Maya yacían postrados en el suelo. La confusión corrompía sus acciones mientras luchaban por levantarse. Poco a poco, escuchó los sonidos de las alarmas de los autos, que habían sido activadas por la explosión. ¡Explosión! Dio un respiro, mirando el hotel destrozado y viendo pedazos de vidrio que una vez fueron un hermoso elemento interior, ahora esparcidos por el exterior del hotel. ¡Riannon! Gideon corrió tan rápido como pudo hacia donde la había visto por última vez. Su compañera, su Riannon. La mujer que ahora era toda su vida. La mujer a la que acababa

