Capítulo 2. Rechazo.

1626 Words
 Impactados, todos la miraron fijamente. Los ojos de Bray se abrieron de par en par. —Ri, mi loba… —Comenzó la misma canción de siempre y ella quería reírse. Ya había escuchado todo eso en su vida anterior. Él se referiría a su loba cada vez que quisiera pasar tiempo con Roxy. Nunca la había rechazado como habían acordado, y muy pronto, ella se convirtió en su amante.  Riannon trató de cerrar los ojos a pesar de que le resultaba extremadamente doloroso. Ella era la única que realmente se preocupaba por la manada y había intentado ahogarse en el trabajo. Este fue su otro error. Aunque ahora tenía una segunda oportunidad y no iba a cometer el mismo error dos veces, iba a deshacerse de Roxy aquí y ahora antes de que fuera demasiado tarde.  En ese entonces, Bray le dijo que era su elección, y ella eligió mal. ¡Permitir que Roxanne se quedara por el bien de la manada fue un gran error! ¡La gente murió por esto! Ella no fue la única. Los ojos de Ria se encontraron con los de su mejor amiga Maya y las lágrimas la picaron, amenazando con escaparse de sus ojos. Maya fue una de las que murió en los planes de Roxy. Antes tenía sus dudas, pero ahora lo sabía con certeza. Iba a deshacerse de este mal de una vez por todas. —Te dije que no. —Repitió y miró a su esposo con frialdad. —Hablamos de esto y llegamos a un acuerdo. Encontraremos una buena manada que se haga cargo de ella. Pero no se quedará aquí. Necesitas rechazarla tal como acordamos.  Una pregunta que la molestaba era la razón por la qué Bran decidía tener esta conversación en público. Aunque ahora no era momento de pensarlo. Tenía asuntos más urgentes. —Riannon. —Bray de repente se volvió serio, poniéndose frente a Roxanne, que se escondía detrás de él y temblaba como una hoja en el viento. —, piénsalo bien. No te lo pediría si no fuera importante. Soy el Alfa de nuestra manada, y mi lobo se vuelve loco por su pareja. No podemos arriesgarnos… —Brayden. —Lo llamó ella con calma. —, nuestra manada es una de las más fuertes del país. No estamos en guerra con nadie, y eres un Alfa fuerte. Creo en ti, siempre lo he hecho. Lo sabes. Estoy segura de que rechazar a tu verdadera pareja no será fácil, pero lo superaremos como la familia que somos. —Lo único que quiero es lo mejor para la manada. —Murmuró Bray, sin sonar tan seguro ahora, y Ria sintió una chispa de esperanza. —Si quieres lo mejor para la manada, hazlo ahora. —Apretó. —, cuanto más lo pospongas, más difícil será. —Si por algo, ella es tu debilidad. Ya has incumplido tu palabra, y esto es solo el primer día. Sus labios se movieron ligeramente, y Ria sabía lo que significaba. Su victoria estaba cerca. Estaba a punto de librarse de este monstruo pelirrojo. Suspirando, Bran se giró hacia Roxanne y le habló suavemente: —Lo siento. Me aseguraré de cuidarte después. Te lo prometo. Ria no notó lo fuerte que apretaba la tela de su vestido. ¿Siempre sería tan fácil? ¿Podría detener todos los desastres que le sucedieron si pudiera simplemente decir que no de una vez? —Yo, Alfa Brayden Thorn de la manada Silver River, te rechazo. —Comenzó a decir su esposo con voz firme cuando la Omega frente a él cayó de rodillas, estallando en lágrimas. —¡Por favor, no! —Sollozó ella. —¡Sigo siendo demasiado débil! ¡Moriré si me rechazas ahora! ¡Por favor! ¡Por lo que más quieras, no hagas esto!  Bray se quedó congelado. No pudo reunir el valor para rechazar a esta pequeña y delicada pareja suya. Este fue el momento en que Riannon se dio cuenta de que todo estaba perdido. Él se volvió a enfrentar a ella y ella mantuvo su mirada con orgullo. —¡Por favor, Alfa! —Roxy comenzó a sollozar. Ria tenía que reconocerlo. Si no hubiera sabido quién estaba frente a ella, también se lo hubiera creído. —¡Seré tu esclava! ¡Puedo limpiar y cocinar! ¡Puedo hacer cualquier cosa! Solo, por favor, no me hagas esto. ¡Seré tu Luna!  Una ola de descarga eléctrica recorrió a Ria al mencionarla. Miró a su rival y se encontró con una mirada llena de odio bien oculto. —¡Por favor, mi Luna! —La chica, aún arrodillada, seguía suplicando. —, ¡Mi destino está en tus manos! ¡Por favor, no me mates! ¡Por favor, perdóname! Seré tu esclava para siempre. ¡No me mates!  Nadie dijo una palabra, y los únicos sonidos en la habitación eran los sollozos lastimosos y los resoplidos de Roxanne. —Niña dulce. —Riannon decidió intentarlo una última vez. —, no es necesario todo esto. Serás bien cuidada, solo no aquí. —¡Por favor, mi Luna! —Roxy gateó hacia ella más rápido de lo que Ria logró esquivarla y agarró su vestido. —¡El rechazo me matará! ¡Por favor, perdóname! —Yo… —Ria comenzó a decir, pero un fuerte gruñido la hizo callar. —¡Basta! —Brayden rugió, mirándola con los ojos brillando de rojo, lo que significaba que su lobo estaba en la superficie. —Cálmate. —Dijo la Luna firmemente, pero otro gruñido emergió de él mientras estaba furioso. —¡He dicho que basta! —Brayden apareció junto a Roxanne en poco tiempo y la tomó en sus brazos. —, ¡Se quedará! ¡Encontraremos una solución para todo!   Caminó determinadamente hacia la enorme escalinata, llevando a su pareja arriba, hacia una de las habitaciones de invitados. Ria sabía perfectamente cuál sería la habitación: la que estaba en el rincón más lejano de la mansión, donde su esposo prácticamente se mudaría en poco tiempo. La cabeza de Roxanne estaba enterrada en el cuello de Brayden, y Riannon estaba segura de que no era una coincidencia que ahora estuviera respirando en su clavícula, justo donde debería estar una marca.   Automáticamente, tocó la marca que él le hizo cuando tenía diecinueve años y captó la mirada del Omega en ella. Roxanne estaba observando. Ria sabía que hoy había perdido, al igual que la última vez.   Nada había cambiado. Sus palabras y acciones en ese día no tuvieron absolutamente ningún efecto en lo sucedido. Era como una película muy mala que se repetía. —¡Ri! —Maya se acercó a ella cuando su Alfa se fue. —, ¿Estás bien?.   Riannon miró a su mejor amiga, la que había perdido. Sin pensarlo dos veces, se lanzó a los brazos de Maya. Después de la muerte de sus padres, esta era la única persona, aparte de Brayden, en quien podía confiar con todo. —Creo que sí. —Acarició su larga melena rubia platino. —, todo estará bien. Él reconsiderará, estoy segura.   La realidad se hizo evidente cuando Ria se dio cuenta de cómo se veían los eventos actuales para las personas a su alrededor y se distanció inmediatamente. Ya había perdido a su esposo. No había necesidad de perder también su reputación. —Estoy bien. —Dijo y captó la mirada de la Beta en ella.  Ash asintió y le dio una sonrisa suave y compasiva antes de gritar en voz alta: —¡Siento que todos han olvidado lo que tenían que hacer! ¡El trabajo espera!   —Vayamos a tu habitación. —Sugirió Maya. —Hablaremos de todo allí.   No, Ria no necesitaba esa conversación. La recordaba muy bien. Porque ya la habían tenido.   Lo que realmente necesitaba ahora era estar sola. Porque necesitaba procesar y planificar para idear un nuevo plan.   No podía salvar su matrimonio, pero aún podía salvar a Maya, a otras personas que habían muerto con la ayuda de Roxy, su manada y su propia vida. —No puedo hacerlo en este momento. —Ofreció, sonriendo a su amiga y apretando sus manos, sin terminar de creer que ella estuviera aquí. —, hablemos otro día. Tengo mucho trabajo que hacer. —¿Trabajo? —Los ojos de Maya se abrieron de par en par. —, ¿Estás hablando en serio? —Sí. —Ria arregló las arrugas en su vestido. —Ahora que nuestro Alfa está... ocupado, tengo que tomar el control. La manada es lo primero.   Le dio a su amiga otra cálida sonrisa y añadió: —Todo estará bien, Maya. Vamos a estar bien. Todos nosotros.   Riannon cerró la puerta de su oficina de Luna e intentó controlar su respiración agitada. ¡Demasiado! Todo era demasiado para ella. Necesitaba despejar su mente y reflexionar sobre todo. Necesitaba un plan. Uno bueno. Tenía que salvar a todos, incluyéndose a sí misma.   Pero, la oficina estaba demasiado sofocante. ¡Y ella necesitaba respirar! Solo una cosa podría ayudarla, y era transformarse en su loba.   Riannon se adentró en el bosque que rodeaba su manada y se desnudó, preparándose para cambiar de forma. ¡Pero nada ocurrió! —Onyx, ¿estás ahí? —Preguntó, hablando por primera vez a su loba desde su repentino renacimiento menos de una hora antes, pero no obtuvo respuesta. Era alarmante. Onyx había estado allí durante toda su vida. —¡Onyx! —Ria llamó a su otra mitad pero solo encontró silencio. Enojada, corrió tan rápido como podía usando sus piernas humanas. Todavía era súper rápida y fuerte, lo que solo podía significar que su loba estaba en algún lugar cerca. No estaba débil. Pero… ¿Qué estaba pasando?
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