Capítulo 3. La Llamada.

2071 Words
No le llevó mucho tiempo a Riannon llegar a su lugar favorito en el mundo: el Lago del Espejo Plateado, este era el único lugar donde Riannon podía estar sola. Se encontraba lo suficientemente lejos de la casa de la manada y cerca de los límites de la manada a la vez, era seguro ya que no habían habido ataques de rogues en esa área. Una manada cercana era el territorio de los Lycans, y se rumoreaba que la residencia del rey Lycan también estaba cerca. Sin embargo, nadie era lo suficientemente tonto como para adentrarse en esas tierras y comprobarlo. Así que, Ria no lo pensó dos veces cuando se detuvo en el borde del lago, desnuda, y se lanzó al agua. Estaba fría, pero al mismo tiempo era justo lo que necesitaba para calmarse. Abrazando la noche oscura con solo la luna llena brillando sobre ella, haciendo que los cristales de agua acariciaran su piel, pronto sintió una presencia desconocida. Era poderosa y dominante, pero no pertenecía a su esposo y la puso alerta de inmediato. Fingiendo que no había pasado nada, Ria miró cuidadosamente a su alrededor, y sus ojos captaron la figura de un enorme lobo en una colina al otro lado del lago. Era oscuro, probablemente n***o, aunque sus ojos brillaban dorados. Era una mala señal. Muy mala, de hecho. Riannon decidió no arriesgarse y se sumergió bajo el agua, apuntando hacia la orilla lo más rápido que pudo y corriendo por su vida. Un aullido fuerte la siguió. En poco tiempo, estaba de vuelta en su territorio seguro. Por suerte, su ropa estaba justo donde la había dejado. Se puso su vestido e intentó subir la cremallera en la espalda, pero sus dedos no llegaban. —Déjame ayudarte. —Escuchó, dos manos tocaron su espalda mientras el Beta Ash la ayudaba con su pequeño problema. Ria se preguntó si él había estado allí todo el tiempo, no importaba al final. Los hombres lobo estaban acostumbrados a los cuerpos desnudos. No era la primera vez que la veía sin ropa. Probablemente no sería la última. —¿Qué estás haciendo aquí?—Preguntó Ria al hombre, volteandose para enfrentarlo. —He estado esperando por ti, encontré tu ropa y asumí que estabas corriendo, ¿por qué no te transformaste?—Dijo con una expresión inescrutable en su rostro. —Sí lo hice. —Mintió sin pestañear. Si alguien supiera que no podía transformarse, su destino estaría sellado más temprano que tarde. No podía permitirse eso. Ria sabía que necesitaba tiempo. —, pero eso no es importante. —Decidió cambiar rápidamente de tema. —, había un intruso en el Lago Plateado. Envía lobos para investigar. —Arrojó con severidad. —Por supuesto, Luna… —Dijo él, mientras sus ojos perdían enfoque por un segundo mientras daba órdenes a través del enlace mental. Riannon decidió no esperarlo y caminó lentamente hacia la casa. Ash pronto la alcanzó y galantemente abrió la puerta de la mansión para ella. —Todo estará bien. —Dijo de repente. Ella se detuvo. En el pasado, solía decirle eso todo el tiempo. Sin embargo, cuando se tenían que tomar decisiones difíciles, siempre se ponía del lado de su esposo. Fue una de las traiciones que más le dolieron porque estaba segura de que su relación con el Beta había sido buena antes de su traición. Sin embargo, ni siquiera objetó cuando le quitaron su título. Había muchas cosas que quería decirle, pero no podía. Así que simplemente puso su delicada mano en su hombro ancho y lo miró a los ojos, sonriendo tristemente. —Sabías, ¿verdad? Su expresión cambió como si un relámpago lo hubiera golpeado, y sus labios se abrieron ligeramente. —Sí, Luna. —Confesó, bajando la mirada al suelo. —Está bien. —Dijo Ria y lo acarició. —, lo entiendo. No puedes ir en contra de la orden de tu Alfa. —Si pudiera… —Comenzó a decir, pero ella puso su dedo sobre sus labios, haciendo un sonido de silencio. —No importa… —Encogió sus hombros. —, al menos siempre tendré tu apoyo, Ash. ¿Verdad?—Le preguntó con delicadeza. —Siempre, Luna… —Su respiración se volvió pesada, y Ria inclinó la cabeza, observándolo.  Este era un desarrollo interesante. ¿Por qué estaba reaccionando así? —Entonces, por supuesto, estaré bien. —Rió y entró. Tenía que pensar en qué hacer a continuación. Ria se encerró en su habitación. Sabía que Brayden no iba a volver esta noche para compartir la cama con ella. Hasta donde recordaba, en ese momento él no estaba durmiendo con Roxy y pasaba todo el tiempo en su oficina privada bebiendo y pensando en la vida. Por la mañana, le llevaría flores y regalos, una disculpa incluso. Pero Roxy seguiría estando, lo cual era la real pesadilla. Después de un largo y relajante baño, Ria se acercó a su escritorio y sacó su viejo diario. No lo había usado en muchos años, pero era querido para ella y era el lugar perfecto para anotar cada evento importante que iba a suceder dentro del año que conducía a su muerte. Trató de recordar todo mientras todavía podía. Sabía muy bien qué haría con esta información. El juego había comenzado. Su plan era simple, en realidad. Dado que no podía cambiar el evento principal y deshacerse de Roxy, tenía que irse. Pero no podía irse sin su manada y sin asegurarse de que todos sus queridos amigos estuvieran vivos y bien. Sin mencionar que era particularmente importante intentar mostrarle a Brayden y al resto de la manada la verdadera cara de Roxanne. Todos a su alrededor pensaban que era un ángel cuando en realidad era el demonio. A Ria le daba miedo pensar en lo que pasaría si Roxy se convirtiera en Luna porque seguramente no tendría en su corazón los intereses de la manada. Aunque el corazón de Ria ansiaba venganza, no quería que su trabajo de toda la vida se arruinara. Además, no tenía en su corazón el odio hacia todos. Guardaba el odio solo para unos pocos selectos. Aquellos que la traicionaron y llevaron a su caída, aquellos que le prometieron respeto y protección pero le dieron humillación y sufrimiento. Sí, en esos era en los que se iba a concentrar. La puerta se abrió de repente y Brayden entró, haciendo que ella cerrara rápidamente el diario con la lista de eventos y nombres y lo escondiera en el cajón. Afortunadamente, él no prestó atención a eso. La culpa estaba en su rostro y, aunque Ria quería rodar los ojos, se contuvo. No podía delatarse. Este evento no había ocurrido antes. En su vida pasada, él no la visitaba esa noche. Esto era nuevo y tenía que tener cautela. —Ri… —Él caminó adentro de la habitación. —, Ash me informó que te encontraste con un intruso. ¿Estás bien?—Preguntó preocupado. Esto era gracioso. Ella estaba sentada allí, claramente luciendo bien y entera. ¿A quién quería engañar? ¿Era culpa porque ella había puesto resistencia y aún así eligió a su compañera? —Fue desagradable. —Contestó Riannon, encogió los hombros y se levantó. Si él decidía ignorar al elefante rosa gigante en la habitación, ella podía hacer lo mismo. Al final, era lo mejor. Sus conversaciones pasadas sobre Roxy nunca terminaban bien. Él nunca creería qué tipo de monstruo era su compañera. Así que, cuanto menos Ria hablara de ella, mejor. —Y también decepcionante. — Insistió Ria, fue a la ventana para ocultar su expresión facial. —¿En qué sentido?—Preguntó Brayden, picó el anzuelo. —Somos una de las manadas más fuertes y algún lobo se pasea por nuestro territorio, espía a tu Luna, que está nadando desnuda en el lago… —Arrojó Ria. —¿Qué?—Brayden gruñó posesivamente.  En el pasado, eso la volvía loca en el mejor sentido de la palabra. Pero en este momento, estaba molesta. Acababa de reclamar a otra mujer frente a tanta gente. Ya no tenía derecho a gruñir así en su presencia. Por supuesto, no expresó su opinión. —Me has oído. —Dijo Ria. —, y en lugar de buscar a ese lobo, el Alfa está haciendo Dios sabe qué. Sin ofender, pero esto es exactamente de lo que hablaba temprano el día de hoy. Tu compañera ya te ha distraído de lo que es importante. Era un golpe bajo. La verdad era que, en este momento, ella necesitaba que él estuviera ocupado con algo más. En el pasado, cuanto más cerca él estaba de Roxy, más poder y seguidores Roxy recibía, y peor se volvía para Riannon y sus seguidores cercanos. Si pudiera posponer la rueda de los eventos por al menos un día, lo haría. —Estás enojada. —Suspiró él. —, lo entiendo, por supuesto. Rompí mi promesa contigo. Yo… —Espetó Brayden. —No hablemos de eso. —Le detuvo Ria. —Ri, cariño… —Él mordisqueó su cuello, justo donde la marcó años atrás, uniendo a sus lobos para siempre y reconociéndola como su compañera elegida. —, te lastimé y haré cualquier cosa por arreglarlo. No todo. Ella lo sabía muy bien. —Solo tú puedes ser mi Luna, ¿sabes eso, verdad?—Comenzó a recorrer su cuello con besos, intentando desabrochar su vestido al mismo tiempo. Esto era extraño. No había sido íntima con él desde hace un tiempo. Sus caminos se habían separado en diferentes direcciones hace más de medio año en su vida pasada. Ella era su esposa abandonada y rechazada. Ria apretó los puños antes de girarse para enfrentarlo. —¡No!—Exclamó, haciéndolo detenerse. —No hoy. O nunca. Él tuvo su última oportunidad y la desperdició. Ya no lo quería. Si su lobo Onyx estuviera aquí ahora, estaría aullando de dolor ya que estaba unida al lobo de Brayden, Ragnar. Sin embargo, ella no podía sentir a Onyx. No estaba bajo su influencia. Además, estaba furiosa. No lo mostró, sin embargo. Su madre la había entrenado bien para ocultar sus emociones. Finalmente, eso le servía para algo. —¿Ri?—Brayden la miró en shock. Apenas horas antes, estaban felices juntos. Esto recordó a Ria que probablemente había encontrado a Roxy antes y le había estado mintiendo los últimos días. O tal vez semanas. —Cariño, no hagas esto. Te amo y somos familia. Siempre seremos familia. —Dijo Brayden con fingida ingenuidad… —Créelo o no, no me siento bien después de todo lo que pasó hoy. Pero estaré mejor si me traes la cabeza del intruso. —Declaró Ria, mirándolo a los ojos. Brayden asintió en silencio. —Lo haré todo por ti, Ri. Su esposo acarició su mejilla y ella lo toleró. Incluso forzó una sonrisa por el bien del espectáculo que estaban montando. —¡Tendrás su cabeza en la mañana!—Prometió antes de dejarla sola. Maya intentó comunicarse con ella mentalmente, pero Riannon le pidió que esperara hasta la mañana. Después de una noche en su mayoría sin dormir, ella sabía lo que tenía que hacer, y también sabía su primer paso. En su oficina, marcó el número que ningún otro hombre lobo se atrevería a marcar. No tenía otra opción.   —Hola, habla Beta Reid. —Sonó la voz masculina molesta al otro lado.  Riannon tragó saliva antes de hablar.   —Hola, Beta. Soy Luna Riannon Thorn. Antes Michaels.   No le sonó familiar.  —¿Y?—Respondió él, pareciendo aburrido. —Hace siete años, salvé a tu sobrino de un ataque de un solitario en su internado. En aquel entonces, me diste este número y me dijiste que me debías una. —Arrojó Ria.  El licántropo hizo una pausa antes de contestarle.  —¿Y supongo que estás llamando para cobrar?—Se rió. —, aquí pensé que existían personas altruistas en este mundo... —No preguntaría si no dependieran vidas de ello… —Lo interrumpió ella. Los licántropos eran difíciles de contactar. Mezclarse con hombres lobo normales era una rara excepción. Aunque a veces asistían a internados de élite para cambiantes. Eso era cuando la suerte de Ria estaba de su lado. —De acuerdo. —Aceptó el hombre. —, ¿Qué quieres entonces? —Necesito hablar con el Rey Alfa Licántropo. —Dijo firmemente Riannon.
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