Después de que Darren sale de mi cuarto, lloro. Jamás me había sentido tan humillada. Sobre las seis de la mañana Tay regresa y me encuentra despierta, con los ojos hinchados. Lo que hace que llame Donna, que entra como huracán a mi cuarto sin haberse cambiado siquiera de pijama. Les relato lo que sucedió y vuelvo a llorar. Las chicas lucen furiosas y me exigen, como si fueran mi mamá, que no vuelva a ver a Darren, lo cual es irónico, ya que en un principio fueron ellas quienes me impulsaban a que hiciera algo con él. No salgo de mi habitación hasta la hora de ir a trabajar, al llegar, saludo a todos y disimulo mi malestar. Fabio y Cecci hoy estarán en la cocina y el resto nos encargaremos de las mesas. Cipriano saluda seco y normal a Tay lo que la confunde y desconcierta. Después d

