El martes fue lento, lento en las clases y lento en el trabajo. Pensar en Darren y en su beso tampoco ayuda mucho y menos el que estuviera enviándome mensajes todo el día, preguntando cómo estaba o qué estaba haciendo. Darren: ¿Estás pensando en mí? J Dios, pero ¿qué come, que adivina? Yo: Nop, estoy demasiado ocupada trabajando como para perder el tiempo contigo. Darren: ¡Auch! Eso duele, has herido mi corazón. Y yo aquí pensando en ti, en tu boca y en las muchas cosas que quiero hacerle… Cristo Resucitado Yo: Darren… Darren: ¿A qué hora terminas tu turno? Yo: Salgo en una hora Darren: perfecto, en media hora estoy ahí. ¿Tienes un abrigo? Yo: ¿¿?? Sí tengo uno. ¿Por qué vienes? Darren: Quiero que me acompañes a un lugar. Nos vemos. ¿Quiere que lo acompañe a un lugar? —Celeste

