—Este tocino está perfecto —murmura Mark, con la boca llena —Celeste es muy buena en la cocina. Cuando termine su licenciatura en administración va a crear su cadena de repostería… creo que engordaré. —Tú nunca podrás verte gorda Donna, tienes la bendición de comer y no engordar, desearía ser tú —suspira Tay. —Pero si tú eres perfecta, Tay. —Lo sé, pero está en nuestra naturaleza envidiar y codiciar al prójimo —ríe. —Eres tan idiota —murmuro. Cipriano le sonríe con ternura y la besa. —Ustedes son tan lindos juntos, incluso compartiendo grasa de tocino —murmuro. —Eso es asqueroso —replica Donna —Tú no digas nada, anoche no era yo quien hablaba sobre chocolate en no sé qué partes del cuerpo. Mark se atraganta con otro pedazo de tocino y Donna devuelve su jugo. —¡Taylorrr! Deja d

