—No madre, no salgo con nadie —respondo por tercera vez a la pregunta de mi madre—. Bueno, hay un chico con el que voy a salir el viernes, pero no es nada importante. Sus ojos se iluminan y sonríe alegremente. —Cuéntame de él. Resoplo, Dios. Mi madre aun insiste en que debo buscar el amor y toda esa mierda… —Es un piloto de aviación, tiene veintinueve años y es lindo. —¿Sólo eso? Puedes decirme por qué te gusta, que lo hace especial. Vamos querida, cotillea con mamá. —Mamá de verdad, tú más que nadie sabes que no estoy interesada en una relación. —Sonrío apaciguadoramente, cuando la veo fruncir el ceño ante mis palabras—. Ahora, en esta cena si estoy realmente interesada. Está deliciosa. Mi madre suspira resignada, hoy se ve muy bien. Su cabello y su piel vuelven a tener ese hermoso

