El domingo por la mañana las chicas se levantan temprano. Yo tengo tanta pereza que no movido ni un dedo desde que abrí mis ojos, sigo acurrucada en mi cama, ignorando al mundo. Llegar a las tres de la madrugada, medio achispada, no ayuda y si tenemos en cuenta mis tres rounds con el Darren imaginario y mi dedo mágico... estoy muerta. Pero al final, decidí levantarme y ser productiva. Las chicas y yo salimos un rato a correr, mi estado físico es una mierda y deben detenerse varias veces para dejar que me recupere. Regresamos a casa y planeamos un día de campo para las tres. Vamos hacia los terrenos de los abuelos de Donna, frente al lago, y en el viejo árbol nos acurrucamos. Hablamos de las novedades en los últimos días. Donna y Mark están planeando conocer a los padres de cada uno, t

