—¡Por Jesús! Estas costillas están mucho mejor que las de don segundo —murmura Kyle, mientras otra costilla cae víctima de sus manos. —Me alegra que te gusten, es una de mis especialidades —dice Dalila brindándole una cálida sonrisa a mi hermano. Deja los vasos de limonada en la mesa del jardín y le sirve otro plato de costillas a Kyle, ganándose un gemido lastimero de Jeremy y Darren—. Ya va chicos, para ustedes también hay más —dice, divertida por las expresiones de mis hermanos y mi novio. Me río y niego con la cabeza. Hombres. Durante toda la tarde, una vez que en casa de mi madre se perdonó el pasado y decidimos disfrutar del presente, nos dirigimos a casa de los papás de Darren para compartir en familia. Thomas y Vicky nos invitaron a cenar, la barbacoa fue idea de Dalila. Hemos

