- ¿Cómo vas a pagar tú Rebeca? El que está invitando soy yo - dijo Tobías. - Bueno disculpa Tobías, pero en la cena invitaré yo ¿va? - dije. - No es necesario (entre risas), pero bueno, está bien - dijo Tobías. ESOS GESTOS DE CABALLEROS que tenía Tobías eran los que me hacían pensarlo mientras estaba en Mendoza. Era distinto a los demás, se vestía bien, olía bien, era caballero, amigable, simpático, inteligente, y, además, tenía los mismos gustos artísticos que yo. No puedo dudar en admitir que ese hombre causaba en mí una variedad de sentimientos que era impresionantemente confusos. Me debatía entre la amistad, y evitar el sufrimiento que para mí representaba el amor, o darle una oportunidad a ese chico que sabía que estaba enamorado de mí. Dejé que las cosas fueran fluyendo poco a
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


