SIEMPRE HE SIDO FAN de Andrés Bello, Julio Cortázar, Benedetti, Rosseau y el Ché. Amante empedernida de Diego Rivera, Frida Kahlo, Miguel Ángel, DaVinci o Rafael. De la política, entusiasta de Kennedy, Perón, las aventuras guerrilleras de Ernesto Guevara, o la filosofía política que había derrotado una dictadura en Cuba. Me encantaba también leer sobre el Mayo Francés y la Comuna Francesa, o ampliar más aún sobre Victor Hugo y los Miserables. Pero no, no podía decirlo, no podía cantarlo a viva voz, menos en una sociedad con tantos tabú hacia el idealismo, hacia el arte, la poesía, la melodía. Me sentía una incomprendida de la sociedad dentro de sus estatutos modernos, fingiendo ser una persona adecuada a sus márgenes sociales, y sus ideas rutitudinarias y comunes. Fingía serlo, y ese día d

