Camino hacia la puerta para salir de la biblioteca, sin embargo antes de que pueda colocar mi mano en la manija, Ashton me toma de la muñeca. Frunzo el ceño con enojo y trato de sacar mi brazo del agarre de Ashton pero el no me lo permite. —¡Dime qué lo que dijiste solo fue para darme celos! —exclamó mirándome lleno de rabia. —¡Suéltame Ashton! —le exigí forcejeando, pero era inútil, Ashton ya estaba convertido en una bestia imposible de controlar, la cual yo fuí quien despertó. —¿¡Entonces es cierto!? ¡Pasaste todo el día viéndole la cara ha ese imbécil! —me toma de ambas muñecas— ¿¡Hablaste con él!? ¿¡Estuviste cerca de él!? —preguntó con frustración e impotencia en sus ojos. —Yo no tengo la culpa de que él estuviera allí, ni siquiera sabía que estaba ahí cuando llegue —argumenté.

