─Señorita…¿desea cenar aquí o junto al señor? ─Inquiere, veo la hora en el reloj de la pared, percatándome de que he dormido unas cuantas horas. ─En un momento bajo ─respondo, para no parecer descortés. ─Perfecto, será en la oficina del señor, él a veces toma la cena en ese lugar ─acota, asiento, dándole una sonrisa y esperando no se haya percatado de mi rostro acalorado por cierto sueño pecaminoso. Dejo salir el aire de mis pulmones, observando cómo él me da la espalda y desaparece de mi vista. Cierro la puerta, encendiendo las luces. Me coloco un pantalón y encima una chaqueta, cubriendo mi camisa vieja y holgada que uso de pijama. Le doy una mirada a Gato, antes de salir, viéndole dormir en la cama plácidamente. Esbozo una sonrisa, y salgo de la habitación, bajando las escaleras.

