Mastico con presión, tensando mi mandíbula, sintiendo el terror en mi cuerpo con los pensamientos de todo lo que me hizo, la cicatriz en mi pecho arde, provocándome un mohín de dolor cuando sus ojos verdes, me observan de manera perturbadora. Escucho la respiración de Bestia, que se altera, convirtiéndose en unos gruñidos leves. ─Maldito desgraciado, se atreve a presentarse ante ti. Ella busca quebrarte, y él es un títere…mírame, Bella…no le mires, no dejes que te coloque mal ─pide en murmullos, mi Bestia. Tomo una bocanada de aire, pestañeando para sentir cómo los ojos se me cristalizan. Stefan suelta de repente, una carcajada, y mis lágrimas se deslizan por mis mejillas─. Corderito…mírame ─suplica, Max, llamando mi atención. Poso mis ojos en los azules de él. ─¡Orden en la sala! ─Mani

