─No…hermano, reacciona, no me dejes ─murmura Damián, al ver el cuerpo del Jefe con un charco de sangren expandiéndose debajo de él. Mientras que mis ojos se posan en Alfred, quien se mueve, apuntando la escopeta hacia Damián. ─Soy el mayordomo de Batman, imbécil ─espeta de repente, mi querido amigo. Súbitamente, al ver los ojos fuera de órbita de Damián, las luces se apagan…tragándome en la oscuridad. La respiración comienza a faltarme de nuevo, y las imágenes de los cuerpos muertos de mis padres aparecen, perturbándome de nuevo. Jadeo, tratando de respirar pero las punzadas de mi corazón son más intensas. Mi cuerpo tiembla en escalofríos y la vista se me distorsiona por las náuseas. ─¡Señor, señor! ─Escucho en la lejanía la voz de Alfred. ─Alfred…no respiro, todo está…oscuro ─jade

