Él da un paso atrás, observándome con más atención. Suelta de repente, un suspiro, asintiendo. ─Tenemos tiempo de llegar a la fiesta, deben de estar celebrando su victoria al no verme aparecer en la ceremonia nupcial ─espeta, provocándome una sonrisa, alzo mi mano acariciando su mejilla y sus luceros intensos se colocan en los míos. ─Eh…tengo algo qué decirte, Bestia y es que... Mis palabras se cortan por el golpeteo de la puerta. «Tengo que advertirle de Julia, podría aparecer en la fiesta, no quiero imaginarme lo peor» pienso. ─¡Abran la puerta, soy el oficial del aeropuerto! ─Exclama un sujeto, los nervios se afloran, pero una carcajada de Max, llama mi atención, relajándome de alguna manera especial. Sostiene mi mano, entrelazándola con la suya y lleva nuestras manos a sus labios

