Si bien su casa era amplia y disponía de cuatro habitaciones, él no quería tenerla lejos. Lo meditó algunos minutos, la miró y le indicó que lo siguiera a la habitación junto a la suya. Al abrir la puerta, Sophie notó que la habitación era demasiado grande para su gusto. Negó con la cabeza y salió de allí con dirección a otra de las puertas. Abrió y vio otra habitación amplia. La cerró dando un portazo y miró la última, igual. Frustrada, regresó junto a Álvaro y lo miró con las cejas hundidas. - Me quedaré CON tu habitación, que no es lo mismo que EN tu habitación —¿Parecía mandona? Sí, lo era— Por hoy, dormiré en ésta habitación pero mañana cambiaremos ¿de acuerdo? —Álvaro aceptó con un ademán. - Lo que usted diga, mi señora —Tomó su mano, la besó y la dejó sola. Sophie notó que

